Café Puya: Nuevo Programa Radial Por Internet


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Recientemente ha comenzado una iniciativa dentro de la página cibernética de Explosión Bíblica Radical y con el auspicio del Ministerio CristoRocaFirme.com de un programa “radial” de internet titulado ‘Café Puya’ dirigido por Eustaquio Martínez de Jayuya y su amiga Lola. Eustaquio es un personaje folklórico de un jibarito de Jayuya que junto a Lola una pequeña niña dan consejos basados en la Palabra de Dios aunque este jibarito no sabe hablar bien el español o mejor dicho, sabe hablar ‘jibarito de lo’ adentro’. Lo recomendamos para niños de todas las edades, jóvenes y hasta jóvenes con experiencia como Eustaquio.  Café Puya es un programa mañanero diario que va por su tercera edición y busca tener un espacio jocoso y ameno pero a la vez centrado en la Palabra y en la misión del Reino de Cristo de Predicar el Evangelioa toda criatura. Mañanero no porque se transmita por la mañana sino que es grabado antes de la primera ronda de café puya para poder estar en línea antes de la próxima ronda de café de las 3:00PM. En el día de hoy tuvieron una entrevista con el Pastor David Surpless del Ministerio Voz de Gracia. (http://www.rvdg.com). Esperamos sea de bendición y edificación para su vida. Puedes escuchar el programa en la siguiente dirección: http://explosionbiblicaradical.com/cafepuya.

El Profeta Renuente

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El Profeta RenuentePor: Steve Kreloff, pastor-maestro de la Iglesia Lakeside Community Chapel en Clearwater, Florida.

Cualquiera que haya ido a una clase de escuela dominical sabe que Jonás era el hombre que fue tragado vivo por un pez y luego vomitado tres días después. Pero ese es el grado de comprensión de la mayoría de la gente sobre este profeta del Antiguo Testamento y el libro que lleva su nombre. Y eso no está bien, porque Jonás es un personaje de la Biblia que vale la pena conocer y el libro que él escribió no sólo es rico en contenido teológico, pero es extremadamente relevante.

Jonás fue un profeta hebreo que vivió alrededor del 750 a.C. Sin embargo, a diferencia de otros profetas hebreos, Jonás fue llamado a ministrar a los gentiles fuera de los límites de Israel. Dios lo envió a predicar un mensaje de arrepentimiento a los ciudadanos de Nínive - un pueblo perteneciente al Imperio asirio y destacado por su maldad extrema. Pero en lugar de obedecer a Dios, se rebeló subiendo a un barco en la dirección opuesta a Nínive. Y la razón de la evidente desobediencia de Jonás se revela en el último capítulo del libro. Enfadado admite que él sabía que Dios era clemente y misericordioso, y por lo tanto tenía miedo de que los ninivitas se arrepintieran, en respuesta a su predicación y escaparán así del juicio divino (4:1-2). En otras palabras, Jonás estaba tan deseoso de que Dios derramará su ira sobre estos malvados gentiles que estaba realmente enojado con Él por querer concederles su misericordia a ellos.

A pesar de que Jonás y sus actividades son mencionadas repetidas veces a lo largo de estos cuatro capítulos, él no es el foco principal del libro. La persona principal en el libro es Dios, porque el tema principal y el mensaje del libro es acerca de la misericordia y la compasión de Dios por los pecadores. El libro de Jonás es un reprensión divina al Israel del Antiguo Testamento, que, como este profeta, carecía de interés por el bienestar espiritual de los gentiles del mundo. Si bien el pueblo judío en los días de Jonás disfrutaban ser los destinatarios del amor de Dios y Su compasión, ellos se resistían a la idea de que Dios fuera a tener misericordia de paganos gentiles - especialmente gente como los ninivitas que eran enemigos de Israel. En lugar de amar a los gentiles perdidos en el mundo, ellos los despreciaban y hubiesen deseado que Dios derramara ira sobre ellos. Por lo tanto, el propósito principal del libro de Jonás es comunicar la verdad que ya que Dios tiene un corazón de compasión por las gentes, su pueblo debe reflejar la misma actitud alcanzando con el mensaje de salvación a todos los que están alejados de Dios - especialmente aquellos que son evidentemente malos en su comportamiento.

Si Jonás es el autor de este libro - y ciertamente creo esto a causa de la contabilidad detallada de algunos acontecimientos muy poco inusuales en su vida - entonces estos cuatro capítulos son una confesión muy honesta de un verdadero creyente admitiendo sus propios prejuicios y falta de compasión por los paganos. Pero más que simplemente un reconocimiento de su pecado, el objetivo de Jonás al escribir este libro es dar a sus lectores las lecciones que ha aprendido acerca de la misericordia de Dios, y hay varias de ellos. En cada capítulo del libro, Dios le muestra a Jonás una expresión única de su misericordia mediante la demostración de su bondad a los que no lo merecen.

En el capítulo uno, la compasión del Señor es vista en su obra de convertir a los paganos marineros que estaban a bordo del mismo barco que llevó a Jonás lejos de Nínive. En el capítulo dos, la compasión de Dios se demuestra enviando un pez para tragar y proteger a su profeta rebelde de ahogarse en el mar. En el capítulo tres, Dios muestra su compasión a los ninivitas malvados llevándolos a la salvación y por lo tanto evitando su ira y juicio. En el capítulo cuatro, Dios muestra su bondad sobre Jonás dándole misericordiosamente una planta para darle sombra del calor del sol.

Jonás no es el único creyente que ha preferido el juicio de Dios sobre los pecadores que Su misericordia. No es raro para que aquellos que han experimentado la gracia de Dios en la salvación, disgustarse acerca de este don de gracia a los demás - especialmente aquellos que han sido crueles y despiadados. Si usted piensa que esto no podía ser cierto para usted, entonces usted necesita considerar su actitud frente a un pecador notorio, como el terrorista internacional Osama Bin Laden. ¿Alguna vez ha orado por la salvación del alma perdida de este hombre islámico, o desearías para él que pasara la eternidad en el infierno? O tal vez un poco más cerca de su casa, tiene a alguien que alguna vez maliciosamente le hizo daño a usted o a un ser querido, pero en vez de perdonarlos (Ef. 4:32), el anhelo de su corazón fue para que Dios le “aplastara” por su pecado? Si no extendemos la misericordia del perdón personal a aquellos que pecan contra nosotros, entonces ciertamente no queremos que Dios extienda su misericordia de perdón sobre ellos tampoco.

Al igual que Jonás, la inclinación de nuestros corazones pecadores, es a preferir para otros el juicio de Dios que su gracia. Sin embargo, el corazón de Dios no es así. Como nos dice en Ezequiel 18, No se complace en la muerte de los malvados (v. 23). En lugar de desear su muerte y el juicio, él se regocija en que pecadores se arrepientan (Lucas 15). Así es Dios tan deseoso de otorgar la salvación a los perdidos que lo representa en la parábola del hijo pródigo como correr, abrazar y besar al pecador arrepentido (v. 20). Que Dios nos ayude a todos a cultivar este corazón mismo de la misericordia por los pecadores perdidos.

~ o ~

Steve Kreloff es el pastor / maestro de Lakeside Community Chapel en Clearwater, Florida. Ha estado en el personal en Lakeside desde 1976, sirviendo como pastor desde 1981. El énfasis de su ministerio es la enseñanza expositiva de la Palabra de Dios.

Steve es un judío cristiano que, mientras estudiaba en la Universidad del Sur de Florida, recibió a Jesús como Mesías, Señor y Salvador. Es graduado del Instituto Bíblico Moody y Tampa Bay Theological Seminary (ahora llamado Seminario de Dallas, Tampa Bay Extensión).

Ha sido editor de la revista “Israel My Glory”, y ha escrito artículos para esta y otras revistas como “Masterpiece”. También ha escrito dos libros: “Plan de Dios para Israel, un estudio de Romanos 9-11,” y “Expository Preaching and Teaching.”

Steve es miembro de la Junta de la Misión de Aurora Ministries. Él y su esposa, Michelle, tienen tres hijos que aman y sirven a Cristo. Steve y Michele también han ministrado extensamente a los capellanes de prisiones a través de seminarios en todo el país.

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Acta: Anulada

MASSIEL ZAPATA 19. JUL, 2010

La película El Patriota (The Patriot, 2000 [1]), inicia con esta frase en boca de su protagonista, Benjamin Martin: “Desde hace tiempo he temido que mis pecados regresaran a visitarme, y el precio es más de lo que puedo soportar”.

 

Con frecuencia los creyentes nos sentimos exactamente como él. Volvemos a caer en ese pecado por el cual le hemos pedido perdón a Dios incontables veces, ocurren eventos desagradables, cosas inesperadas, decepciones, dificultades, tragedias, y nos preguntamos si Dios nos estará castigando por reincidir en el pecado, a pesar de conocer la verdad del Evangelio.

El apóstol Pablo describió lo que ocurre dentro de los creyentes:

“Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico… Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:19, 21-23).

Esa lucha inició hace siglos, con la desobediencia de Adán y Eva. Por ellos entró el pecado en el mundo y aun permanece en él. Vivimos en una batalla, en una tensión constante que se inició en el mismo jardín del Edén con las palabras de Dios a la serpiente, al enemigo:

“Y pondré enemistad

entre ti y la mujer,

y entre tu simiente y su simiente;

él te herirá en la cabeza,

y tú lo herirás en el calcañar” (Génesis 3:14).

El Señor, en el primer anuncio del evangelio, dijo cual sería el final, la batalla ya está ganada: El enemigo de nuestras almas ha sido herido en la cabeza por el Salvador. Por eso Cristo nos dijo que tuviéramos confianza, ya Él ha vencido al mundo (Juan 16:33).

No obstante, en el ínterin, continuamos pecando ¿Por qué? Como explica la Confesión de Fe de Londres: “Esta corrupción de naturaleza dura toda esta vida aun en aquellos que son regenerados… aun cuando sea perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo[2]…”. Continuamos pecando porque todavía somos pecadores. Hemos puesto nuestra confianza en Jesucristo así que somos pecadores regenerados, pero pecadores aún.

Ante esta verdad corremos el peligro de irnos a uno de dos extremos. Los seres humanos —creyentes o no—, por nuestra naturaleza caída, siempre estamos yéndonos a los extremos. Torpes y débiles, no sabemos mantener el balance en nada.

  1. El primer extremo que podemos tomar ante la realidad de nuestro pecado remanente es vivir en constante remordimiento y contrición por nuestra maldad. Pecamos todos los días, en cada momento, así que empezamos a cuestionarnos y como Benjamin Martin, concluimos que el Señor nos está castigando o nos castigará por nuestro pecado. Cuando ésto ocurre, debemos recordar la buena noticia del evangelio:

“Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:1,2).

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:13-15, RV).

Pienso que este último pasaje es uno de los más gloriosos proclamando el verdadero significado y poder del evangelio: Cristo nos dio vida cuando nos perdonó los pecados. Éramos criminales contra los cuales se había levantado un acta que nos condenaba, pero Él la anuló. Esa acta donde se registraban los pecados que nos inculpaban fue borrada, clavada en la cruz donde el Salvador triunfó sobre los gobernadores de las tinieblas ¡Qué glorioso es el evangelio! No hay nada en nosotros sobre lo cual podamos tomar crédito: Sólo Cristo. Es por eso que cuando lleguemos al Cielo:

“Veremos que la fe que teníamos era solamente porque Él nos la dio. Así que aun mientras participamos de la alabanza y la gloria y el honor, tomaremos esas coronas de gloria que Dios nos dará y las arrojaremos a los pies de Jesús, diciendo: ‘¡Fuiste Tú! ¡Fuiste Tú! ¡Tú hiciste ésto! ¡Gloria al resucitado Hijo de Dios![3]’”

¡No hay condenación! Dios nos perdona siempre.

2. El otro extremo es tomar esa maravillosa verdad del evangelio y usarla como una licencia para pecar. Al contemplar esta posibilidad el apóstol Pablo dice enfáticamente: “¡En ninguna manera!” (Romanos 6:1). Mientras más nos acerquemos a Dios veremos con más claridad la maldad dentro de nuestros corazones, lo que nos llevará a alabar al Señor por la grandeza de su misericordia al perdonar pecados como los míos. Al perdonar a un pecador como yo.

El salmista lo entendió claramente: “SEÑOR, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿Quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón, para que seas temido” (Salmos 130:3-4). La única razón por la que podemos estar de pie delante del Dios Santísimo es porque, en Jesucristo, Él nos ha perdonado nuestros pecados, ya Él no los mira porque para Él no existen, fueron pagados. Ese perdón, esa extraordinaria misericordia que encontramos en el Señor, debe llevarnos a temerle. A temerle de tal forma que mortifiquemos el pecado dentro de nosotros, no porque no haya sido perdonado o porque Dios nos castigará si no lo hacemos, sino porque debido a Su obra en la cruz, lo amamos y anhelamos ser como Él.

Que Dios nos libre de fallar en comprender la suficiencia de Su gracia, viviendo como si nuestros pecados no hubiesen sido perdonados en la Cruz. Y que nos libre también de pisotear esa gracia con la dureza de nuestros corazones, siendo insensibles y mimando nuestro pecado remanente. Necesitamos mantener una tensión, una tensión que el Señor en Su sabiduría conocía que sería necesaria para nuestra santificación.

Cuando nos sintamos desmayar por nuestra naturaleza pecaminosa, hagamos nuestras las palabras del salmista. Desde las profundidades de nuestros pecados, en Jesucristo tenemos una esperanza viva que no se puede corromper, ni manchar, ni marchitar.

Desde lo más profundo, oh SEÑOR, he clamado a ti.

¡Señor, oye mi voz!

Estén atentos tus oídos

a la voz de mis súplicas.

SEÑOR, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades,

¿Quién, oh Señor, podría permanecer?

Pero en ti hay perdón,

para que seas temido.

Espero en el SEÑOR; en Él espera mi alma,

y en su palabra tengo mi esperanza.

Mi alma espera al Señor

más que los centinelas a la mañana;

sí, más que los centinelas a la mañana.

Oh Israel, espera en el SEÑOR,

porque en el SEÑOR hay misericordia,

y en El hay abundante redención;

El redimirá a Israel

de todas sus iniquidades (Salmos 130).


[1] Emmerich, Roland. The Patriot. Perf. Mel Gibson. Columbia Pictures Corporation, 2000.

 

[2] Confesión de Fe de Londres de 1689. Capítulo 6, párr.5.

[3] Harris, Joshua. Grieved Yet Rejoicing. Series: 1 Peter: Living Hope Part 2. Covenant Life Church. 10 Abril 2010. Dominio:http://www.covlife.org/resources/3618262-Grieved_Yet_Rejoicing

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Resuelvo No Desperdiciar Mi Vida

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Resuelvo No Desperdiciar Mi Vida
Editorial Ministerio Cristo Roca Firme por Josué David Zapata Vázquez

Cada día que pasamos como creyentes en Cristo Jesús nos encontramos en el mismo lugar, reflexionando en donde invertir nuestro tiempo y recursos para el avance del Reino de Cristo. A consecuencia del pecado, nuestro cuerpo continúa su envejecimiento natural desde que nacimos, nos amenazan nuevas formas de enfermedades desde la caída del hombre y cada día estamos en la línea entre la vida y la muerte. Finalmente nos consuela saber que Dios es el Soberano sobre la vida y sobre la muerte.

Sin embargo, nos encontramos con la realidad de que cada cosa que hacemos con nuestro propósito, nuestro tiempo, nuestro cuerpo y nuestros recursos son el producto de donde se encuentra nuestro más profundo anhelo y cuál es nuestro más preciado tesoro. Podemos caer en la trampa de este mundo de invertir nuestro tiempo en cosas que a la larga nos dan tesoros temporales y satisfactorios a nuestro entorno presente pero que en nada abundan en tesoros celestiales y en nada nos sirven en nuestra continua batalla por nuestro gozo eterno en Dios.

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De Regreso A La Cruz: Transmisión En Vivo Por CRF

El Ministerio CristoRocaFirme tenemos disponible una retrasmisión en vivo de la Conferencia Por Su Causa 2010: De Regreso a la Cruz a través del enlace: http://www.cristorocafirme.com/porsucausa2010 Read more »