“…sino que en la ley de Jehová está su delicia” Salmos 1.2

30 de abril, 2008

Megáfonos de Cristo

Leer | 1 Tesalonicenses 1:1-10

¿Ha asistido usted alguna vez a un evento deportivo de nivel profesional? ¡Es una experiencia surrealista! Uno está junto a decenas de miles de personas que animan y gritan lo más alto que puedan, como si sus gritos sirvieran, para llevar a sus equipos a lograr la victoria.

¿Cuántos cristianos conoce usted que tengan una fe tan intensa o tan apasionada? ¿Con qué frecuencia proclama usted la fe salvadora de Jesucristo de la manera tan ruidosa que proclaman los fanáticos del fútbol su fervor?

En su carta a la iglesia en Tesalónica, Pablo se regocija por la pasión de la joven congregación de hablarle a todo el mundo de Cristo. Por ser una ciudad portuaria, el apóstol sabía que la iglesia podía hacerse escuchar desde allí por todo el mundo. Los viajeros podían escuchar el evangelio, y luego llevarlo a sus comunidades.

Al decir que la palabra del Señor se había “divulgado” desde la iglesia, Pablo ofrece una imagen excelente (1 Ts. 1:8). Mucho antes de que hubiera micrófonos y altoparlantes, se utilizaba un instrumento largo y curvado, conocido como tabla sonora, para amplificar la voz de los oradores públicos. ¡Pablo estaba alabando a los tesalonicenses por ser megáfonos vivientes que proclamaban a Cristo!

Si usted es un “fanático” de Jesús, tiene entonces la responsabilidad de compartir con el mundo lo que Él es y lo que ha hecho. ¡Grítelo desde las azoteas! ¡Llene la totalidad de los estadios con el estruendo de su alabanza! Asegúrese de que todos los que le rodean sepan quién en su Salvador.

Aquel día, cuando llegó la

noche, les dijo: pasemos

al otro lado .

                               Marcos 4.35

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Entre las tantas historias que los Evangelios relatan de Jesús, hay una que me es personalmente muy significativa; se trata de cuando el Señor calma la tempestad. Ciertamente un día en la vida de Jesús, durante su permanencia acá en la tierra no debió haber sido muy reposado ni para Él, ni para sus discípulos, pero al finalizar un buen día de aquellos, el Maestro montándose en una barca dice: “ pasemos al otro lado ”.
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Podemos usar nuestra imaginación para revivir en cierta manera la escena, hasta donde la Palabra nos lo permite, y de esa manera me imagino a los discípulos de Jesús cansados, anhelando sentarse a solas con su Maestro, disfrutando tal vez de un merecido buen pedazo de pan fresco y algo de pescado, mientras deleitan sus oídos con las ensenanzas de su Señor, y sin embargo en lugar de todo eso, el Señor dice “ pasemos al otro lado ”. Muchos de los que seguían a Jesús, seguramente se miraron entre ellos, pero apesar de las condiciones, posiblemente no muy favorables para un viaje en barca, como lo eran el cansancio, la oscuridad, el viento que iniciaba a soplar amenazante, era el Señor quien había hablado.
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Lo que ocurrió a continuación es bastante conocido, se desató una gran tormenta y la barca se anegaba, mientras que el autor de la aventura “dormía plácidamente” en la popa de la barca. Puedo imaginarme aún a los discípulos afanados luchando contra los vientos y tratando se sacar el agua de la barca, hasta que fueron donde el Señor estaba y le despertaron diciéndole: Señor, no tienes cuidado que perecemos?!. Posiblemente se hubiese podido leer entre líneas algo así como “!Señor, fuiste tú el de la idea de pasar al otro lado y te quedas acá durmiendo, por lo menos álzate y ayúdanos a sacar agua de la barca, para que no muramos!”. El Maestro se levanta, calma los vientos y la tempestad y reprende a sus discípulos, por la su falta de fe.
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El Señor muchas veces me ha dicho, “ pasemos al otro lado ”, sé que con usted también lo ha hecho; “ hijo mío, es hora de cambiar, de ir a otro lugar, de subir otro nivel en tu vida de cristiano ” y puede ser que las condiciones no parezcan ser las mas favorables y puede ser que en medio del camino se desate una terrible tormenta y peor aún, puede ser que en medio de todo, el Señor se acueste a dormir en la popa de nuestra zozobrante barca. ¡Qué situación desesperante! Pero, cómo puede ser posible que se nos olvide ¿Quién es el que va con nosotros en la barca?, es el Dios Todopoderoso. Recuerda que si Él te dijo “ pasemos al otro lado ” no lo hizo en singular, no te dijo “ pasa al otro lado ” dijo PASEMOS .
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Él va conmigo en mi barca, Él va contigo en tu barca, la barca no se hundirá jamás. Aunque parezca que duerme, El Señor se está mojando con la misma agua que parece anegarnos sin remedio, y aunque las condiciones parezcan ser las más contrarias, la barca ?no se hundirá jamás! Porque Él va con nosotros en ella y no permitirá que eso suceda.
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Gracias, mi Señor…. no le temo ni a los vientos ni a la tormenta porque tú vas conmigo en esta barca y llegaremos juntos al otro lado, tal y como tú me lo has prometido .
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Renuevo de Plenitud.

 Hoy… El Señor Tendrá Memoria de Mí.
 
 
“Acuérdate de mi para bien, Dios mío, y de todo lo que hice por este pueblo” Nehemias 5:19
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Muchas veces me he olvidado de alguien que ha hecho cosas buenas y agradables para mí..otras veces yo he sido olvidado por alguien a quien yo he apreciado. Pero, algo que alienta mi corazón, es saber que Dios jamás se olvida de mí.
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Se que soy especial para él, porque él así lo expresa en su palabra. “Así dice el Señor: Me he acordado de ti, de la misericordia de tu juventud, del amor de tu desposorio, cundo andabas en pos de mí en el desierto.
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Yo tendré memoria de mi pacto, que concerté contigo en los días de tu juventud, y te confirmaré en pacto sempiterno- Yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros, mi buena palabra..Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis”.
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No puede haber palabras más alentadoras que las recibidas por el Señor. El piensa en mí, él tiene planes para mí.
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El me guiará por la senda correcta de su amor. Hoy, no seré olvidado, porque como son mas altos los cielos que la tierra, así son los caminos del Señor mas altos que mis caminos y los pensamientos del Señor más que mis pensamientos y lospensamientos del Señor aunque mas altos, más me ignorarán.
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Hoy, yo buscaría al Señor u depositaré en él todos mis negocios; el cual hace cosas grandes e inescrutables y maravillas que no se pueden contar. Has aumentado , Oh Señor, tus maravillas y tus pensamientos para con nosotros, jamás los podremos contar”.
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Hoy, podré caminar con la seguridad que no seré olvidado por el Señor de Señores. Se que mi vida no es un accidente, más Dios tiene propósito claro y definido. Porque él tiene propósito claros y definidos es que piensa en mi.
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Cuan grande es su amor y su misericordia y cuan grandes son sus planes y sus propósitos.
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Señor. Mi alma descansa en ti. Mi futuro está en tus manos. Se que jamás me ignoras y jamás me olvidas, porque en tu palabra dice que tienen pensamientos acerca de mi y que tus pensamientos son pensamientos de paz y no de mal, para darme el fin que espero.
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Permite que este día pueda sembrar en lo profundo de mi ser está esperanza que me permitirá hoy caminar con seguridad el trayecto que tengo por adelante. Tus propósitos son grandes y fieles y en ti jamás andaré desorientado ni confundido. En esta verdad yo descansaré. Amen.
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Renuevo de Plenitud.

Hoy.. Recordaré que Soy una Vasija de Misericordia.

Abril 16, 2008 ·

 
 
 

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“ Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria” Rom 9:22,23
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El maestro estaba buscando una vasija para usar. En el estante había muchas- Cuál escogería?. Llévame, gritó la dorada. “Soy brillante, tengo un gran valor y todo lo que hago, lo hago bien; mi belleza y mi brillo sobrepasa al resto y para alguien como tú, Maestro, el oro sería lo mejor”.
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El maestro pasó sin pronunciar palabra; él vio una plateada, angosta y alta; “ Yo te sirvo amado Maestro, vertería tu vino y estaría en tu mesa cada vez que comieras; mis líneas son agraciadas y mis esculturas son originales, y la plata te alabaría para siempre”.
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Sin prestar atención el Maestro camino hacia la de bronce, era superficial, con una boca ancha y brillaba como un espejo: “ Aquí.. Aquí” grito la vasija. “Se que te seré útil, colócame en tu mesa donde todos me vean”. “Mírame” gritó una copa de cristal muy limpia. “Mi transparencia muestra mi contenido claramente, soy frágil y te serviré con orgullo y se con seguridad que seré feliz de morar en tu casa”.
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Vino el maestro seguidamente hacia la vasija de madera, sólidamente pulida y tallada: “Me puedes usar Maestro amado, pero úsame para las frutas dulces y no para el insípido pan” Luego el Maestro miró hacia abajo y fijó sus ojos en una vasija de barro, vacía, quebrantada y destruida, ninguna esperanza tenía la vasija de que el Maestro la pudiera escoger para depurarla y volverla a formar, para llenarla y usarla.
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Ah, esta es la vasija que he deseado encontrar, la restauraré y la usaré, la haré toda mía”. “No necesito la vasija que se enorgullezca de si misma, ni la que se luzca en el estante, ni la de boca ancha, ruidosa y superficial, ni la que demuestre su contenido con orgullo, ni la que piensa que todo lo puede hacer correctamente, pero si esta sencilla llena de mi fuerza y de mi poder” Cuidadosamente el Maestro levantó la vasija de barro; la restauró y purificó y la llenó en ese día, Le habló tiernamente diciéndole: “Tienes mucho que hacer solamente viértete en otros como yo me he vertido en ti”.
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Y mientras leía y meditaba en estas palabras recordé que soy simplemente una vasija que por misericordia Dios me ha llenado. Hoy, por lo tanto o debo olvidar que sigo siendo la vasija de misericordia para que el orgullo no se eleve por encima de mi corazón y termine perdiendo fácilmente lo que por misericordia he recibido. “ Señor. Para mostrar tu amor y tu misericordia, un día tomaste mi vida quebrantada, inútil, destruida y tristemente deshecha, pero en tus manos toda mi existencia cambio.
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Hoy soy lo que soy, solo por misericordia. Ayúdame en este día a no creerme la vasija de cristal, de oro o de plata, mas recordar en mi diario caminar que soy simplemente una vasija quebrantada, más en tus manos restaurada.
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Amen

Renuevo de Plenitud.

Hoy.. Recordaré que Soy una Vasija de Misericordia.

Abril 16 2008 ·

Reflexiones - Cuánto cuesta un milagro?

Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su Padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero.

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Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca.

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Solo una operación costosísima podría salvar a Andrew. Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía.

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Escuchó a su padre murmurarle a su madre, quien tenia los ojos llenos de lágrimas, “Solo un milagro puede salvarlo.”

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Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea lleno de monedas que mantenía escondido en el closet. Vació todo su contenido en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez, ¡una tercera! . La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores.

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Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta la farmacia del pueblo. Esperó pacientemente su turno. El farmacéutico parecía muy ocupado con un cliente y no le prestaba atención.

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Tess movió su pie haciendo un ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el peor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador.

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“¿Qué deseas?- le preguntó el farmacéutico en un tono bastante desagradable.
Y le dijo sin esperar respuesta: “¿No ves que estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años?”.

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“Bueno, yo también quiero hablarle acerca de mi hermanito,” le contestó Tess en el mismo tono que usara el farmacéutico. “Está muy enfermo y quiero comprar un milagro.”

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“¿Qué dices?” dijo el farmacéutico

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“Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que, ¿cuánto cuesta un milagro?

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“Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar” le contestó el farmacéutico ahora en un tono más dulce.

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“Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Solo dígame cuanto cuesta. El hermano del farmacéutico era un hombre elegante. Se inclinó y le preguntó a la niña:

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“¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?”

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“No lo se.” Contestó Tess con los ojos a punto de explotar. “Solo se que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero.”

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“¿Cuánto dinero tienes?- le preguntó el hombre de Chicago.
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“Un dólar con once centavos”- contestó Tess en una voz que casi no se entendió. “Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita.”

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“Pues que coincidencia.” Dijo el hombre sonriendo. “Un dólar con once centavos, es justo el precio de un milagro para hermanos menores.” Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo: “Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si yo tengo el milagro que tu necesitas.”

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Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía. La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y de buena salud. Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta.

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“Esa cirugía,” dijo su madre. “fue un verdadero milagro. Me pregunto cuanto habría costado.

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Tess sonrió. Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro: un dólar con once centavos más la fe de una pequeña.

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La fe es creer que se tiene lo que no se ve. Perseverar en lo imposible” Hay una frase muy bella que dice: ” Si le pides a Dios un árbol te lo dará, en forma de semilla”.

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Hebreos 11:1
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“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”

.Mateo 21:22
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“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”

Juan 15:16
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“No me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé.”

 Renuevo de Plenitud

20 de marzo, 2008

La otra copa de la Cena del Señor

Leer | Marcos 14:32-36

Las pinturas de la Cena del Señor muestran una copa y una bandeja. La copa representa la sangre que Jesús derramó para salvarnos del pecado, y en la bandeja está el pan, que simboliza Su cuerpo que fue molido por nosotros. Lo que no vemos es la segunda copa que Jesús bebió solo: la que hizo posible nuestra salvación.

La frase “beber de esta copa” se refiera a la disposición de la persona de tomar parte en un acto. Jesús sabía que Él había venido a la tierra con el propósito de morir por el pecado; es decir, esta misión era su “copa”. Mientras oraba en el Getsemaní, nuestro Salvador rogó que pasara de Él esta copa si era posible, pero que se sometía gustosamente a la voluntad de Su Padre.

Algunos piensan que Jesús estaba pidiendo evitar el terrible sufrimiento físico de la crucifixión. Pero aun más difícil para Él era tener que enfrentar dos agonías espirituales que sabía que debía sufrir. Primero, tendría que llevar los pecados del mundo, convirtiéndose en pecado por nosotros (2 Co. 5:21), y morir para que su poder sobre nuestras vidas fuera destruido. El inmaculado Jesús conocería el peso, la culpa y el tormento del incalculable número de pecados cometidos a través de los siglos. Pero, más que experimentar la fealdad del pecado, Él soportaría toda la ira del Padre por la iniquidad de toda la humanidad. En segundo lugar, porque Dios no puede ver el pecado, Jesús tendría que separarse de Su Padre por primera y única vez en toda la eternidad, y soportar totalmente solo esta carga inimaginable.

Jesús bebió de la copa del sufrimiento, del peso del pecado y de la separación, para que nosotros pudiéramos tener parte en la copa de la salvación.

19 de marzo, 2008

La copa y el pacto

Leer | Mateo 26:26-30

La última comida de Jesús con sus discípulos fue durante la celebración de la Pascua. Al darles el pan, Él dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. Luego, al ofrecerles el vino de una copa común, les dijo: “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mt. 26:26-28). Los creyentes observan hoy la Cena del Señor para simbolizar limpieza, consagración y comunión.

La sangre de Jesús nos limpia del pecado. Desde Adán y Eva, Dios ha exigido un sacrificio de sangre para cubrir las transgresiones (Gn. 3:21; Lv. 17:11). Pero esto era sólo una solución temporal, ya que el siguiente pecado requería un sacrificio más. Jesús fue la respuesta permanente de Dios al problema. Él tomó sobre Sí mismo todos los pecados (pasados, presentes y futuros), y murió para pagar la totalidad de nuestra deuda.

Cuando un creyente recibe la salvación, es consagrado (o apartado) para el Señor. Su pecado es perdonado, recibe la vida eterna y el Espíritu Santo viene a morar en él. Pero si algunas veces olvida que le pertenece al Señor, podrá ceder a la tentación. El pan y la copa dan la oportunidad de recordar lo que el Padre celestial espera de Sus hijos, y de renovar la promesa de obedecer.

La Cena del Señor es también un momento para estar en comunión. Nos conectamos con el Señor que nos salvó, y también con los creyentes de ayer y de hoy. Dentro de la familia de Dios encontramos consuelo y ayuda, al igual que los discípulos y la iglesia primitiva.

La Cena del Señor es un buen momento para hacer una pausa y recordar lo que Jesús nos ha dado. Participe de ella con solemnidad y gratitud.

18 de marzo, 2008

Para tener la plenitud

Leer | Romanos 8:33-39

La sociedad moderna tiene muchas “soluciones” para la infelicidad. El poder, el amor, las drogas (legales o ilegales) son vistos como maneras de contrarrestar el vacío emocional, pero la felicidad que ofrecen se acaba pronto. Sólo el poder transformador de Dios puede convertir a alguien con un espíritu abatido, en un cristiano satisfecho que sabe lo que vale.

La persona vacía que quiera encontrar la plenitud, debe comenzar por recibir a Jesucristo como su Salvador. El pecado que hay entre ella y Dios tiene que desaparecer; después, con el poder del Espíritu Santo podrá encontrar el valor necesario para confrontar las heridas, las frustraciones y los pecados del pasado que pueden haber ayudado a que se sienta indigna del amor de Dios.

La persona con una sensación de plenitud se siente satisfecha con la vida. Sabe que es amada, lo que le lleva a tener una buena autoimagen y la capacidad de amar a los demás. Los problemas son inevitables en este mundo, pero ellos no la destruyen ni la convierten en una amargada. ¿Por qué razón? Porque el creyente nacido de nuevo sabe que Dios ha prometido que Él hará que todo resulte para su bien (Romanos 8:28).

En cambio, la persona que se siente fragmentada y vacía, muchas veces tiene la experiencia contraria; puede verse bien por fuera, pero por dentro está luchando. Esto le puede pasar también a los creyentes que no han aprendido a experimentar el amor de Dios. En realidad, fue a los 50 años de edad que yo comencé a saber lo que era el amor de Dios, y fue entonces cuando me sentí verdaderamente completo.

El Señor puede hacer (y hará) conocer Su amor al creyente que se lo pida. Su amor es lo que trae la plenitud.

13 de marzo, 2008

La manera como Dios revela Su presencia

Leer | Salmo 16:7-9

Si usted nunca ha experimentado la presencia de Dios, es posible que se pregunte cómo se revela Él a los creyentes. El Señor tiene muchas maneras de acercarse a Sus hijos, si usted desea saber si Él está cerca todo el tiempo, el Señor elegirá la mejor manera de conectarse con usted.

• Dios habla. Yo nunca he oído la voz audible de Dios, pero sí he tenido la experiencia de que ha hablado de manera clara y convincente a mi corazón. Su voz es tan evidente que quienes le oyen recuerdan el mensaje y la reverente emoción mucho después de haberla escuchado.

• Dios envía un mensaje. A veces, el Señor pone en el corazón de la persona la necesidad de estar a solas con Él. Cuando a mí me sucede esto, Dios está por lo general diciéndome que Él está listo para darme el sermón del domingo. No es prudente que el creyente ignore este impulso. Yo he cometido el error de postergar su voz, y he descubierto después que, cuando finalmente aflojaba la marcha, el mensaje ya no me venía.

• Dios da a conocer Su presencia a través de Su Palabra. Hace poco estuve meditando durante un mes en un pasaje de la Biblia para preparar un mensaje; cada día quería volver a los mismos versículos, porque Dios seguía dándome nuevas verdades y percepciones. Sabía que estaba en Su presencia, porque Su Palabra estaba hablándole específicamente a mi corazón.

Dios es real y está presente en este mundo. Él quiere hablar con nosotros para que podamos tener satisfacción, ánimo y gozo por Su presencia. Debemos, entonces, estar dispuestos a aflojar el paso para escuchar lo que Él quiera decirle a nuestro corazón.