Dec
22
Filed Under (Asuntos diarios) by biblicist on 22-12-2007

 

“…No seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:17)

 

“No debo proceder en la compra de esta propiedad hasta que Dios me de una señal de que lo que estoy haciendo está en Su voluntad perfecta” “Tu y yo no podemos formalizar nuestra relación hasta que Dios nos confirme que está en Su voluntad” “¿Consultaste a Dios antes de ir a tu trabajo para ver si estaba en Su voluntad?” Estas son algunas de las muchas cosas que frecuentemente oímos de cristianos que sinceramente desean vivir en la perfecta voluntad del Señor. Después de todo, tú y yo sabemos que fuera de la voluntad de Dios sólo hay miseria, maldición e inestabilidad. No obstante, ¿son éstas preguntas legítimas cuando las ponemos a la luz de las Escrituras? ¿Está la voluntad de Dios, como algunos sostienen, perdida?

 

Primero que nada, debemos definir lo que nos referimos con “la voluntad de Dios”. El texto clave que nos define esto es Deuteronomio 29:29, el cual nos dice que las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Existen dos aspectos de la voluntad de Dios: Su voluntad decretiva (“las cosas secretas”) y Su voluntad preceptiva (“las [cosas] reveladas”). Ambos aspectos se pueden denominar correctamente “la voluntad de Dios”, aunque se refieren a cosas que, muchas veces, son diametralmente opuestas.

 

Un ejemplo práctico. ¿Por qué decimos a veces que haremos esto o aquello si Dios quiere? Supongamos que lo que queremos hacer se constituye en pecado (mentirle a alguien, ganarse la lotería, casarse con un inconverso, etc.…) Ahora supongamos que lo que planificamos hacer se lleva a cabo. ¿Quiso Dios que ocurriera? En el sentido estricto de la palabra, sí. En Su voluntad decretiva, Dios dispuso que tú libremente escogieras hacer una acción pecaminosa sobre la cuál tú le rendirás cuenta a Él en el juicio. Él no te puso impedimento alguno ni ejerció influencia refrenadora para que no pecaras, como lo ha hecho en ocasiones pasadas, sino que permitió que siguieras tu curso de acción. La voluntad decretiva de Dios nunca puede ser resistida, simplemente porque Él no nos la revela. No es para nosotros el saberla ni el intentar conocerla antes de que se lleve a cabo.

 

Por el otro lado, la acción que acabas de cometer va claramente en contra de los preceptos claramente establecidos en las Escrituras. La Biblia claramente dice “No mintáis los unos a los otros” (Colosenses 3:9), nos dice que no podemos ser “codiciosos de ganancias deshonestas” (Tito 1:7), y “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (II Corintios 6:14). ¿Es la voluntad de Dios que hagamos estas cosas? En este sentido, no lo es. Su voluntad preceptiva es que todos los hombres se arrepientan (I Timoteo 2:4), que sean santificados (I Tesalonicences 4:3), y que permanezcan para siempre (I Juan 2:17), entre otras cosas. La voluntad decretiva de Dios es muchas veces resistida. Este aspecto de Su voluntad ES revelado para que nosotros lo conozcamos y lo pongamos en práctica. La única manera en que podemos conocer la voluntad de Dios es a través de la Biblia, no a través de sentimientos de paz, sueños, otras personas, “señales”, o acontecimientos en nuestra vida. Solo en la Biblia, hermano, hermana…SOLO EN LAS ESCRITURAS.

 

Si entendemos estas verdades simples, nos daremos cuenta de que las preguntas mencionadas al principio de este artículo no tienen lugar en la vida cristiana. Al que no conoce la voluntad de Dios se le llama “insensato” (necio, tonto), en Efesios 5:17. La verdad es que la voluntad del Señor NO está perdida; por ende, no necesitamos confirmación, señales, o sentirnos en paz antes de proceder con una acción para saber que es la voluntad de Dios. Lo que necesitamos es ser salvos (que el Espíritu Santo viva en nosotros) y leer lo que dice la Biblia sobre lo que vayamos a hacer.

 

“Señor, ¿es tu voluntad que yo me case con Juanito?” Bueno, si Juanito no es creyente, sabes que no es Su voluntad, así que no pierdas el tiempo orando. Si Juanito es creyente, tienes la libertad de casarte con él si consideras que te complementa (examinando sus virtudes y defectos a la luz de las Escrituras). Sí, esto puede sonar muy extraño a muchos, pero la verdad es que tenemos libertad de “casar[nos] con quien [queramos], con tal que sea en el Señor” (I Corintios 7:39). La Biblia nunca nos dice que nos sentemos a esperar luz del cielo o revelación divina en cuanto a este asunto. ¿Debemos orar por algo así? ¡Claro! Debemos orar para que el Señor nos de discernimiento, para que podamos conocer mejor a esa persona, para que nos dejemos llevar por la Verdad objetiva de Su Palabra, en vez de nuestros sentimientos. Si estás considerando a una persona para casarte, debes orar muchísimo. No obstante, que no te extrañe que, si llegases a orar a Dios para que te diga si es Su voluntad que te cases con el/ella, el Señor te ponga una Biblia de frente.

 

Todos los creyentes tenemos el Espíritu Santo en nosotros, y por ende, estamos capacitados para tomar decisiones que agradan a Dios. No hay tal cosa como “cristianos carnales”, que lo único que los diferencia del mundo es simplemente una oracioncita que hicieron hace muchos años atrás. Todo cristiano se esfuerza para vivir una vida de santidad, y agradar a Dios por medio de las Escrituras. Si un cristiano toma una decisión errónea, el Espíritu se encargará de dejárselo saber. Lo único que necesitamos para conocer la voluntad de Dios, recalco, es el Espíritu y la Palabra.

 

¿Está la voluntad de Dios cubierta? Sólo lo está cuando mantienes tu Biblia cerrada y pones tus ojos en otra cosa.

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Aug
03
Filed Under (Elección) by biblicist on 03-08-2007

Pointing Finger “Ustedes no me escogieron a Mí, sino que Yo los escogí a ustedes, y los designé para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en Mi nombre se lo conceda.” (Juan 15:16, NBLH)

“Y si no les parece bien servir al SEÑOR, escojan hoy a quién han de servir: si a los dioses que sirvieron sus padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitan. Pero yo y mi casa, serviremos al SEÑOR.” (Josué 24:15, NBLH)

 

Dilema interesante, ¿no? Aquí tenemos una pregunta que ha puesto a los cristianos a través de la historia a pensar. En verdad no es un asunto fácil de tratar. Si eres honesto(a), verás que la Biblia habla muchas veces de que Dios escogió a algunos hombres, pero también notarás que los hombres deben escoger a Dios para vivir. Ahora bien, ¿cómo puede esto tener sentido? Si Dios me escoge, entonces yo no lo puedo escoger a Él; pero si yo lo escojo, entonces Él no me puede escoger a mí- o, ¿será cierto esto?

 

Muchos cristianos, desafortunadamente, se han dividido por este asunto. Esto ocurre cuando enfatizamos un solo lado de la moneda, e inventamos razones para rechazar el lado opuesto. Yo he oído personas de ambos lados dar sus razones-

 

Hace alrededor de un año, oí a un joven dar un testimonio de cómo Dios lo “sacó” de una iglesia que predicaba que Dios escogía ciertas personas para salvación. Esta iglesia, según él, no creía en hablarles a otros de Cristo porque, según su testimonio, ellos creían que ya Dios había elegido a los Suyos, y por lo tanto, no es necesario evangelizar si los elegidos se salvan comoquiera. Me extrañó mucho de que tal iglesia (con cuya denominación estoy familiarizado) pudiera enseñar esto. A mi me pareció que él mismo llegó a esta conclusión porque no entendía lo que la Biblia enseña de la elección.

 

Por el otro lado, también he visto como algunos hombres tuercen esta doctrina. Algunas personas que sí creen que Dios los eligió para salvación subestiman el hecho de que ellos tuvieron que escoger servir a Dios, arrepentirse, y creer para ser salvos. Ellos dicen que eso de “escoger a Jesús” es una mentira, ya que los elegidos serán salvos de todas maneras. Sin embargo, ellos también son ignorantes de la verdad de que cada elegido de Dios escoge (de voluntad, sin que nadie lo fuerze) al Señor.

 

¿Qué enseñan las Escrituras sobre la elección?

 

Primero que nada, tenemos que estar dispuestos a creer lo que la Biblia enseñe sobre este tema, sin importar lo que sea. Muchos detestan la idea de que Dios escogió a algunos para salvación porque esto, según ellos, significa que Él está en control de todas las cosas. ¡Esto le duele a nuestra sociedad egocéntrica!

 

En primer lugar, la Escritura enseña que “por cuanto todos pecaron…están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Todos hemos desobedecido al Señor, y por ende, merecemos la condenación eterna. Dios no sería injusto si hubiese decidido enviarnos a todos al infierno desde la primera vez que pecamos: eso sería completamente justo. No obstante, tenemos a un Dios misericordioso que envió a Su Hijo al mundo para que el mundo sea salvo por Él.

 

En segundo lugar, si Dios no hubiera elegido a algunos para ser salvos, NADIE pudiera ser salvo. Cuando Adán pecó, el hombre perdió su habilidad de escoger el bien. Por eso la Biblia dice - “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:20). Esto nos enseña que no hay ningún hombre pecador que, por iniciativa propia, venga a la verdad, ya que sus propios pecados lo van a “tirar al medio”. No solo carecemos de la habilidad de escoger el bien, sino que también carecemos de la habilidad de hacer el bien- “¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal” (Jeremías 13:23). Ya que no podemos escoger ni hacer el bien si somos pecadores, entonces Dios tuvo que haber elegido a algunos para salvación; de lo contrario, nadie hubiera escogido el camino del bien, y todos hubiéramos ido al infierno.

 

En tercer y último lugar, vemos que Dios sí elige a algunas personas para salvación, sin tener en cuenta las decisiones que esas personas iban a tomar en el futuro, ni las cualidades de ellas. Recuerda, ¡Dios nos eligió a nosotros aun siendo pecadores! ¿Qué de bueno pudo ver Dios en nosotros para entonces escogernos? Nada. La Palabra dice- “Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.” (2 Tesalonicences 2:13, NBLH). También nos dice - “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Romanos 8:29, NBLH).

 

La Biblia deja bien claro que Dios eligió a unas personas (no todas) para que fueran salvas. Sin embargo, esto nos presenta algunas preguntas–

 

Si Dios escogió, entonces, ¿para qué hablarles a otros del evangelio? El hablarles a otros de Cristo es el medio por el cual Dios salva a aquellos que Él eligió. La Biblia dice que Dios salva a los Suyos “por la locura de la predicación” (1 Corintios 1:21). Si decidimos no evangelizar, no solo estamos desobedeciendo al Señor, quien nos mandó a predicar el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15), sino que estamos llamando a Dios mentiroso, ya que Él dijo que la “fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). Si no le damos la Palabra a la gente, no podemos esperar que Dios salve a alguien sin Su Palabra. Debemos hablarle a todo tipo de persona, ya que no sabemos quiénes son los elegidos; el evangelio tiene que ser proclamado indiscriminadamente. Dios se encargará de los resultados.

 

¿Cómo yo puedo saber que fui elegido por Dios? La Biblia dice, “Todo lo que el Padre a mí me da, vendrá a Mí, y el que a Mí viene, yo no le echo fuera” (Juan 6:37). Te pregunto, ¿has venido a Cristo? ¿Has decidido servirle a Él de todo corazón? ¿Te has arrepentido de tus pecados, y has recibido a Su Hijo como tu único Señor y Salvador? Si es así, eres elegido de Dios. No dejes que nadie venga con falsa doctrina a ti diciendo que tienes que creer más cosas o hacer más cosas para saber si eres elegido por Dios. La Biblia enseña que todo aquel que ha creído de corazón ha sido escogido por Él. Punto.

 

Finalmente, ¿cómo se reconcilian los dos versículos del principio? Simple. En el plano humano, nosotros escogemos a Dios, ya que Jesucristo es EL “camino, la verdad y la vida”. Si escogemos cualquier otro camino, estamos dirigiéndonos a la muerte. No obstante, en el plano de Dios, Él nos escoge a nosotros, ya que nosotros mismos no podíamos venir a Él sin intervención divina.

 

¡Que Dios nos ayude a ver las dos caras de la moneda, y darle gracias a Él por salvarnos!

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Jul
17
Filed Under (Salvación) by biblicist on 17-07-2007

Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.
(II Timoteo 2:13)

 

Escribo este artículo como respuesta a una doctrina que recientemente ha estado infiltrando nuestras iglesias. Por siglos, tal doctrina no se predicaba en las iglesias cristianas, y si se oía, rápidamente era clasificada como herejía. Pero ahora no somos tan prontos en reconocer el error. Esta herejía ha logrado meterse sutilmente en el credo implícito de muchos bautistas (especialmente muchos que se llaman “fundamentales”). Me entristece en mi corazón que en mi circulo de iglesias muchas personas muestren tendencia a creer esto.

 

¿Qué herejía es esta? La creencia que una vez una persona ya “aceptó” a Cristo, puede llegar al punto de hasta apostatar (abandonar por completo, volverse de) de la fe y aun ser considerado salvo. La doctrina sostiene que hay muchos “hermanos apartados” que ya no vienen a la iglesia, pero no obstante, son salvos por una “decisión” por Cristo que hicieron hace unos años atrás.

 

No se necesita mucho estudio para saber que esta doctrina viene de las mismas cloacas del infierno. Un nuevo creyente que simplemente haya creído en el evangelio y no tenga mucha profundidad en las doctrinas bíblicas podría darse cuenta que tal enseñanza es malsana por naturaleza. El mismo Espíritu le testifica al cristiano que los verdaderos hijos de Dios nunca se apartan por completo de Cristo.

 

PERO MUCHOS SUPUESTOS FUNDAMENTALISTAS NO HAN ENTENDIDO ESTO

 

Muchos de los que defienden esta herejía utilizan el texto de arriba para enseñar que aunque nosotros seamos infieles a Cristo (aquí la palabra “infiel” significa “no creyendo”), aún podemos considerarnos salvos por una profesión de fe pasada. Dios, según ellos, no puede negarse a Sí mismo desechando a un miembro de Su cuerpo (la iglesia) si éste se aparta de Él.

 

Zane Hodges, uno de los más grandes defensores de esta falsa doctrina, escritor para la Sociedad Evangélica de la Gracia (Grace Evangelical Society, en inglés) y la Publicadora Redención Viva, y autor de libros como “Absolutely Free” (Totalmente Libres) y “The Gospel under Siege” (El evangelio bajo sitio), relató lo siguiente–

 

[Principio de cita]

 

Tengo un amigo, y más que un amigo, un hombre que laboró conmigo lado a lado en el ministerio de la Palabra de Dios en el pequeño grupo que se ha convertido en la capilla Bíblica ______________, y este amigo se ha vuelto de la fe cristiana. Se graduó de la Universidad de Bob Jones y del Seminario Teológico de Dallas. Durante el tiempo en que él y su esposa se fueron de Dallas, su esposa contrajo una enfermedad muy seria, la cual empeoró progresivamente durante los años, hasta que fue reducida a ser una completa inválida, y después de la muerte de su esposa visité a mi amigo (quien ahora vive en el área Medio-Occidente y enseña Historia Antigua en una universidad secular).

 

Al sentarnos en la sala juntos, cara a cara, me dijo franca pero cortésmente que ya no se consideraba cristiano para nada, y que ya no creía en las cosas que una vez predicó y enseñó, y la situación fue aún peor de lo que él me describió, porque oí a través de otras personas que a menudo en el salón de clases de la universidad él se burlaba y ridiculizaba la fe cristiana. Mientras estaba sentado en esa sala, estaba dolorosamente consciente de que era imposible que yo pudiera hablarle a ese hombre para que cambiara su parecer. Era imposible que yo pudiera hablarle para que se retrajera a la convicción que una vez sostuvo. Era imposible para mí el renovarlo al arrepenimiento.
¿Quieres encontrar a alguien más dificil de lidiar que una persona no-salva? Encuentra una persona como esa….

 

Oh, ¡que desgraciado le es a un hombre el haber conocido la verdad y proclamado la verdad y luego negar la verdad! ¡Ha puesto al Hijo de Dios en vituperio! Bueno, puedes decir, “Supongo que se dirije al infierno, ¿no? Supongo que se dirige a la perdición eterna. Ha renunciado a su fe cristiana”. Espera un momento. Yo no dije eso, ni tampoco lo dijo el autor de Hebreos. Déjame recordarte que Jesús dijo, “Yo soy el pan de vida. El que viene a Mí nunca tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed”. Y Él también dijo, “El que viene a mi Yo no le hecho fuera”. La voluntad de Dios es que no pierda a ninguno (Juan 6:37-40). ¡Él nunca ha perdido a alguno y nunca lo hará! Y yo me lamento porque mi amigo y hermano ha perdido la fe, pero Cristo no lo ha perdido. ¡Ha perdido su fe pero Cristo no lo ha perdido! ¿Crees en la gracia de Dios?

 

[Fin de cita]

 

Si esto no te ha asombrado, ya debes estar familiarizado con este tipo de afirmaciones heréticas. Para Hodges, la gracia es algo meramente simbólico. Una vez “aceptas” a Cristo, Dios hace un chanchú allá en el cielo y eres salvo eternamente, aunque aquí en la tierra vivas como el mismo Satanás. Para ellos, Dios solamente justifica legalmente al pecador, pero no lo santifica. La santificación es opcional para el creyente, según ellos. Eso depende del libre albedrío de la persona: el Señor pagó por su salvación, y ahora le corresponde a la persona santificarse a sí mismo si así lo desea.

 

Vale la pena decir que este nuevo “evangelio” le cae perfectamente a esta cultura occidental posmoderna que quiere establecer sus propios criterios antes que someterse a las absolutas pautas de Dios. Esta sociedad libertina no soporta la idea del Señorío de Cristo. Muchas cabras se han metido a nuestras iglesias y les gusta que se le predique que alguien es Salvo Siempre Salvo sin tener nada que ver con la forma en que viva. En otras palabras, muchos maestros-

 

“CONVIERTEN LA GRACIA DE DIOS EN LIBERTINAJE, Y NIEGAN AL ÚNICO DIOS SOBERANO, Y A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO”
(Judas 1:4b)

 

¿Qué significa, entonces, el versículo de arriba? ¿Por qué dice que aun si negamos a Cristo Él no nos negará? Veamos lo que dice la Escritura, en su contexto de los versículos del 8 al 13 (RVR60).

 

8-9. Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa.

 

El apóstol Pablo, escribiéndole a Timoteo, es estaba recordando que estaba siendo perseguido por causa de Jesucristo. Lo habían hasta metido a la cárcel, pero esto de ningún modo impediría que la Palabra se difundiera por el mundo.

 

10. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.

 

Aquí está la razón de por qué Pablo seguía evangelizando. Dios tiene a sus escogidos, y Pablo quería ser usado por Él para traerlos a Jesucristo. A Pablo no le molestaba sufrir por Aquel que lo transladó de las “tinieblas a Su luz admirable”. Además, sabía que, aun cuando lo mataran, el Dios soberano utilizaría otros hombres para traer a sus elegidos a Sí mismo. Él no tenía nada que temer.

 

11-12a. Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él;

 

Aquí Pablo comienza a hablar de la fidelidad de Dios. Aun si moría por causa de Dios y de su mensaje, él viviría con Dios para siempre. Aquí en la tierra sufría, pero en el cielo reinaría. Pablo presenta una esperanza doble 1) que Dios salva a sus escogidos aun cuando Pablo estuviera en la cárcel y, 2) que Dios habría de llevar a Pablo al cielo si aun lo mataran. El apóstol estaba más que gozoso.

 

No obstante, presenta un contraste a continuación-

 

12b-13. Si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

 

Si en la oposición y persecución él mismo negara a Cristo, Cristo lo negará a Él. Ahora bien, no estoy hablando de lo que Pedro hizo. El negó a Cristo tres veces, pero luego se arrepintió y se identificó con Su causa luego de esto. La historia misma testifica que Pedro fue martirizado. Su negación fue una temporal. El texto habla de aquellos que, en medio de constante oposición, se volvían de la fe completamente (como los apóstatas de Hebreos 6) y negaban a Cristo. A estos Cristo niega. Jesús dijo-

 

Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
(Lucas 12:8-9)

 

El versículo 13 presenta la segunda parte de este argumento. Vimos que hay dos afirmaciones para el lado positivo (1. Si somos muertos con él, y 2. Si sufrimos), y ahora tenemos dos afirmaciones para el lado negativo (1. Si le negáremos, y 2. Si fuéramos infieles [o no-creyentes]). Si dejásemos de creer en Cristo, eso no haría a Cristo falso ni mentiroso. Él continúa siendo lo que es, y procederá a hacer lo que Él dice que haría, ya que no puede negarse a Sí mismo. Aquí no está hablando de Su iglesia, sino de Sí mismo como Dios. El hecho de que tú lo niegues no significa algún daño para Él, Dios permanece fiel para con los suyos, fiel a Sus promesas, verdadero en Sus palabras y cierto en Su existencia…Él no puede negarse a Sí mismo.

 

Conclusión

 

Vemos que la Escritura es bien clara al decir que el que niegue o se aparte de Cristo no será salvo. ¡La verdad es que nunca fue salvo! Este versículo presenta otra de las muchísimas pruebas bíblicas de la Perseverancia y Preservación de los Santos. No nos dejemos engañar con falsa terminología como “hermanos apartados” o “creyentes incrédulos”. Creamos más bien lo que dice Dios en Su Palabra, y que el resto caiga en su lugar.

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Jul
13
Filed Under (Salvación) by biblicist on 13-07-2007

Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
(Hebreos 6:4-6, RVA-1960)

 

Perdida de Salvacion Puede un creyente perder su salvación? Muchos utilizan este pasaje de la Escritura para enseñar que un hijo de Dios puede caer de la gracia y finalmente perderse. ¿Enseña la Palabra esta doctrina? Veamos lo que Dios nos enseña en la Biblia acerca de este tema tan controversial.

 

Primero que nada, tenemos que ver qué implicaciones tiene este pasaje si en verdad estuviera enseñando la pérdida de salvación—

 

Si este pasaje enseña la pérdida de la salvación, también enseña que un creyente verdadero puede apostatar de la fe.

 

“Porque es imposible que [los que una vez fueron creyentes]…y recayeron…”

 

Este pasaje no está enseñando un acto de pecado ni una caída temporal en el mismo, sino una decisión deliberada de rechazo a Jesús. ¿Por qué no se puede referir a una caída temporal? Porque la Biblia enseña claramente en I Juan 2:1 que tenemos un abogado justo en Jesucristo que nos ayuda cuando pecamos (“Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”). En adición a esto, Salmos 37:24, hablando del hombre en cuyo camino Jehová se deleita, dice que cuando el mismo cayere, “no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano”.

 

Si este pasaje enseña la pérdida de la salvación, también enseña que la salvación, una vez perdida, no se puede volver a recuperar.

 

“Porque es imposible que…sean renovados para arrepentimiento crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.”

 

Una persona que no se arrepiente de sus pecados es una persona que está perdida, simple y sencillo. Si alguien no puede ser renovado por el Espíritu Santo al arrepentimiento, va al infierno. Si un creyente, luego de perder su salvación, podría recuperarla (arrepintiéndose de su pecado o invocando el nombre del Señor nuevamente), sería también posible volver a crucificar a Jesucristo. Puesto que esto no es posible, tampoco le es posible al cristiano que pierde su salvación el volver a tenerla…si es que en verdad perdió su salvación.

 

Es absurdo que los que utilizan este pasaje para enseñar la doctrina arminiana de la salvación condicional también enseñen (¡irónicamente!) que es posible volver a obtenerla. ¡Su propio argumento se les cae!

 

¿Enseña este pasaje que existen algunas personas que, luego de haber creído, apostaten de la fe y pierdan final e irremisiblemente la salvación? ¡Que la misma Escritura nos conteste la pregunta! Veamos el contexto de este pasaje, en el sexto capítulo de Hebreos (versos del 1 al 12, RVA-1960).

 

1-2. Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

 

El escritor de Hebreos está exhortándoles a las personas a quien les escribe a ir adelante en la vida cristiana. Ahora, tenemos que ver una cosa; él sabía que no todos los recipientes de la carta serían verdaderos creyentes. Siempre hay cabras y ovejas en la iglesia. Nunca podemos asumir que todo el que se llama cristiano en verdad lo es. El escritor de esta carta entendió esto muy bien, y como consecuencia de esto, fue muy cuidadoso al escribir. El sabía que algunos de los hebreos a quien se dirigía su carta iban a abandonar la fe y se iban a volver a su antigua religión judía.

 

Por esto, exhorta a los recipientes de su carta a ir adelante en la vida cristiana, dejando de envolverse en las doctrinas fundamentales del judaísmo y del cristianismo. Un cristiano no se puede quedar con su cuaderno de Nuevos Creyentes, eventualmente tendrá que estudiar el libro de Romanos y aprender teología sistemática.

 

3. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

 

¿A qué se refiere con “esto”? Se refiere a lo que mencionó anteriormente: el ir adelante hacia la perfección. Solo aquellos a quienes Dios ha salvado realmente son permitidos a crecer en su caminar con Dios. El resto se cae. En otras palabras, Pablo esta diciendo, “Deja lo simple y caminemos hacia lo superior, si es que es posible para ti”

 

4-6. Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

 

Aquí Pablo da la razón del por qué dijo “si Dios en verdad lo permite”. Porque es imposible que aquellos que se hayan expuesto a Cristo de una manera tan explícita (siendo iluminados, gustando del don celestial, siendo partícipes (o “compartidores”) del Espíritu Santo y gustando de la buena palabra de Dios y de los poderes del mundo venidero) y hayan abandonado la fe, sean traídos a la misma. Está comprobado: un apóstata nunca vuelve a la fe que niega. Si eso fuera posible, Cristo hubiese muerto nuevamente solo para salvarlos a ellos. Ambas proposiciones son imposibles; Cristo murió una sola vez, por lo tanto, los apóstatas solo tienen una oportunidad de creer en Cristo.

 

Hasta ahora, todo esto es claramente visto en las Escrituras. Ahora bien, ¿ significa esto que estas personas fueron una vez salvas?

 

7-8. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.

 

Claramente vemos una analogía simple: la tierra que produce hierba cuando se le echa agua recibe bendición de Dios, la que no, recibe maldición de Dios. La persona que produce buen fruto cuando la Palabra (o el Evangelio) es predicada, recibe bendición de Dios (en este caso, el ser permitidos de ir adelante a la perfección). La persona que no produce fruto genuino luego de que se le predica la Palabra, sino que produce malos frutos, será echada al infierno. Claramente vemos aquí que todo el pasaje está hablando de personas que nunca fueron salvas. ¿Cómo lo sabemos? Todo el que es salvo (como Jesús enseña en su parábola del sembrador) produce buen fruto. Puede que solo dé un 30%, poco fruto, pero es buen fruto como quiera. Simplemente dicho: la persona que no muestra ningún indicio de cambio de vida luego de profesar creer en el evangelio no es salva, no importa cuántas veces haya recitado la bendita “oración del pecador”.

 

9. Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.

 

Aquí el escritor, habla al creyente verdadero mediante uso de retórica. Admite que al cristiano verdadero le acompañan “cosas mejores…que pertenecen a la salvación”. Aunque habla de maldiciones y de fuego eterno, está hablando de aquellos que se vuelven del camino verdadero, nunca de creyentes genuinos. Mas, ¿Cómo podrán los creyentes diferenciarse de los creyentes profesantes al leer este pasaje?

 

10. Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.

 

El cristiano verdadero le sirve a Dios y a Sus santos en amor. Esto es fruto de salvación. El que solamente profesa ser cristiano no le interesa realmente su iglesia. Puede que finja servir al Señor, pero no puede permanecer así por mucho tiempo: llegará el momento cuando se canse de esto. Una puerca lavada vuelve a revolcarse en su cieno. Por esto el escritor de Hebreos enfatiza la perseverancia en este versículo diciendo “y sirviéndoles aún”.

 

11-12. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

 

Finalmente, el escritor desea que cada persona que lea su epístola sirva a Dios y continúe sirviéndole con el mismo cuidado y ánimo hasta el fin. Solo aquellos que ahora mismo están sirviendo a Dios pueden estar seguros de su salvación; después de todo, el verso dice que recibimos “plena certeza de la esperanza” cuando hacemos esto. El apóstata no llega hasta este punto: simplemente pone su antigua religión con su reputación y prestigio en un lado de la balanza, y el cristianismo con su perseverancia en la santidad en el otro lado, y para ellos el primero tiene más peso. “Basta ya,” dicen, “me voy de aquí. Eso de arrepentimiento y de servir a estas personas y de la humildad no me gusta. Vuelvo al judaísmo, donde tengo el prestigio asegurado.” Estas personas, dice Dios en su Palabra, no pueden volver atrás. Dios remueve su influencia refrenadora de pecado de ellos. Pronto la gente verá cómo esta persona se sumerge más y más en el pecado y en la vergüenza.

 

Pero en cuanto ti, que lees este artículo, estoy persuadido que estás sirviendo a Dios. Continúa agradándole. Lee las Escrituras, ora a Dios sin cesar, arrepiéntete de tu pecar, ama tu iglesia, sirve a Dios en todo lo que puedas. Solo así tendrás la seguridad de tu salvación y podrás, como dice Hebreos, ir adelante hacia la perfección.

 

 

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Jul
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Filed Under (Introducción) by biblicist on 11-07-2007

Este es mi primer post oficial en el nuevo blog Linea Sobre Linea. En este primer post, estimo propio el definir este nombre peculiar y el ofrecer las razones por las cuales he escogido este titulo. Antes que nada, quisiera decir lo que línea sobre línea NO es. Esta expresión no se refiere a una manera legítima de aprender de las Escrituras. Si has pasado algún tiempo en el evangelio, probablemente has oído predicadores o maestros, que claman enseñar la Palabra “línea sobre línea, precepto sobre precepto”. Aun más, hay una canción mormona que incluye estas palabras—

 

Línea sobre línea, precepto sobre precepto.
Así Él nos levanta, así Él enseña a Sus hijos.
Línea sobre línea, precepto sobre precepto.
Como lluvia de verano, dándonos cada hora Su sabiduría.

 

¿De dónde se saca esta frase? En Isaías 28:10 la Biblia dice, “Porque dice: “Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, Línea sobre línea, línea sobre línea, Un poco aquí, un poco allá.” (NBLH). ¿No suena esto legítimo? ¿No deberíamos utilizar este versículo como guía por la cual debemos dejarnos regir al aprender más sobre nuestro Dios?

No podemos extraer una enseñanza de un solo versículo sacado de su contexto. Si leemos el contexto de este versículo (versos del 5 al 13, NBLH), podremos ver el panorama completo.

 

En aquel día el SEÑOR de los ejércitos será hermosa corona
Y gloriosa diadema para el remanente de Su pueblo,
Espíritu de justicia para el que se sienta en juicio,
Y fuerza para los que rechazan el asalto en la puerta.
También éstos se tambalean por el vino y dan traspiés por el licor:
El sacerdote y el profeta por el licor se tambalean,
Están ofuscados por el vino, por el licor dan traspiés;
Vacilan en sus visiones, Titubean al pronunciar juicio.
Porque todas las mesas están llenas de vómito asqueroso, sin un solo lugar limpio.
¿A quién enseñará conocimiento, O a quién interpretará el mensaje?
¿A los recién destetados? ¿A los recién quitados de los pechos?
Porque dice: “Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato,
Línea sobre línea, línea sobre línea, Un poco aquí, un poco allá.”
En verdad, con tartamudez de labios Y en lengua extranjera, El hablará a este pueblo,
Al cual había dicho: “Aquí hay reposo, den reposo al cansado;” Y: “Aquí hay descanso.”
Pero no quisieron escuchar. Por lo cual la palabra del SEÑOR para ellos será:
Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato,
Línea sobre línea, línea sobre línea
, Un poco aquí, un poco allá,
Para que vayan y caigan de espaldas, Se quiebren los huesos, Y sean enlazados y apresados.”

 

Aquí encontramos a un pueblo que se negaba a creer la Palabra de Dios. En el versículo 12 vemos que los recipientes de este regaño rehusaron escuchar al profeta de Dios. El Señor les dijo “Aquí hay reposo, den reposo al cansado”, pero la gente deliberadamente rechazó el divino mensaje de Dios. Como consecuencia, “Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan” como dice Romanos 11:8. Ahora, como consecuencia de esta sordez espiritual, ellos sólo oían palabras sin sentido cada vez que se predicaba la Palabra. Si vemos el hebreo original utilizado en este pasaje, podríamos apreciar mejor el significado de esta expresión. Veamos más de cerca los versos 12 y 13 con la sustitución en hebreo.

 

Al cual había dicho: “Aquí hay reposo, den reposo al cansado;” Y: “Aquí hay descanso.”
Pero no quisieron escuchar. Por lo cual la palabra del SEÑOR para ellos será:
Sav lasav, sav lasav, kav lakav, kav lakav, Un poco aquí, un poco allá…”

 

En otras palabras, como ellos rechazaron la Palabra del Señor, la misma perdió su significado para ellos. Ahora todo lo que oían era “sav lasav, kav lakav..”- meras palabras. Muchas personas en las iglesias evangélicas hoy oyen precisamente lo mismo saliendo del púlpito, pero ajustado a su idioma. En vez de ser “línea sobre línea” o “kav lakav”, oyen “bla bla bla”. Se exponen a la Palabra predicada, pero la misma no afecta sus vidas. Muchos están desensitizados a Su gran poder y simplemente oyen lo que quieren oir.

 

Blah, blah, blahPor esta razón muchos no creen en ciertas doctrinas biblicas. Por ejemplo, cuando la Biblia habla de que cada cristiano se caracteriza por una vida en búsqueda de la santidad, mucha gente lee “kav lakav” y sustituyen la enseñanza por herejias (como la enseñanza de que existen cristianos carnales) y versos tomados fuera de su contexto.

 

En este blog, este servidor expondrá muchas de las falsedades que provienen de un conocimiento pobre de la Biblia, y hará un esfuerzo para proveer base bíblica expositiva que contrarreste las mismas.

 

¿Prefieres creer en lo que la Palabra dice o te quedas con las líneas sobre líneas? ¡Te reto a dejar de oir el kav lakav sav lasav y a escuchar lo que la Palabra de Dios enseña!

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