La Vulnerabilidad Después De La Victoria

Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.
1 Reyes 19.1-4
Oh Padre Santo que habitas en un luz inmarcesible,
Clamo a ti Soberano de Israel pues somos vulnerables ovejas que no podemos vivir sin Ti. Que mucho me identifico con la vida del profeta Elías. No pudiera hacer ni el mínimo de las maravillas que le permitiste a este hombre tuyo hacer como profeta. Sin embargo, me he sentido igual que él luego de una victoria tan grande como la que experimentó. Tú lo has dicho: “Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas.”(Mateo 10.16)
Después de haber tenido una de las mayores victorias en el Monte Carmelo donde demostró Tu Poder ante los idólatras profetas de los baales, tuvo miedo. Mientras los profetas falsos daban vueltas ante el altar de su dios flajelándose en nombre de su dios, Elías llenó cántaros y cántaros de agua en Tu altar, Oh Jehová, y Tú, Dios omnipotente de los cielos hiciste caer una llama ardiente de fuego como nunca antes en el altar evaporando todo el agua que cubría el altar. Pero luego de ello y de haber degoyado a los profetas de baal a espada, Jezabel lo amenazó a muerte y Elías temió por su vida.
Señor, tu que conoces lo profundo de nuestros corazones, que conoces todas nuestras debilidades. Tienes contado cada uno de los cabellos de nuestra cabeza y que nos ves al levantarnos, caernos y al volvernos a levantar. Tú que nos salvas de pura gracia y misericordia. Tú conoces nuestros pensamientos y emociones. ¡Qué débiles somos, oh Jehová de los Ejércitos! Pero es interesante la vulnerabilidad que tenemos luego de la victoria. Y es que el enemigo de nuestras almas nos ataca a los creyentes, pero mas aún nos ataca con mas ferosidad cuando nos permites vivir una victoria por medio de tu Espíritu.
¡Qué vulnerables somos aún cuando luego de haber recibido una victoria tuya y nos exaltamos a nosotros mismo en vez de darte la gloria solamente a ti! El enemigo busca asecharnos cuando vivimos los momentos más excitantes y maravillosos de nuestras vidas. Quiere derribarnos porque no soporta que tus hijos disfruten a plenitud el sacrificio de Tu Hijo, es mejor destruirlos haciéndoles creer por la culpabilidad de su pecado que no son cristianos e hijos tuyos. Y es que el que practica el pecado y satisface los deseos de la carne no puede ser cristiano así que con derribarlo una sola vez es suficiente para hacerle creer que no es cristiano porque pensará que sus frutos no dicen nada de la obra que Tú has hecho en su vida.
Pero, ¿es la justificación la que nos quita el pecado por completo o es la santificación que tu obras en nosotros la que nos va limpiando por gracia por medio de la fe hasta el día final? Es la santificación por la fe en Jesucristo. Entonces cuando nuestras vidas despertaron a Jesucristo nos quedó un remanente de pecado. Antes nuestro señor era el pecado pero ya el pecado no se enseñorea de nosotros. Entonces, realmente seguimos teniendo pecado en nuestras vidas pero es otro el que reina sobre nosotros, nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Entonces, ¿Que padeció realmente Elías? ¿Miedo? ¿No es eso un fruto del pecado? Sí. Elías no era perfecto en todo, era pecador. ¿Qué hacía de Elías una persona diferente? Dios, Tú mismo, Oh Jehová que le escogiste para ser profeta y ser tu voz en el pueblo. Eras tú en su vida el que lo hacía diferente. Seguía siendo un hombre pecador sostenido por tu gracia y misericordia. Pero eras Tú el que por medio de tu Espíritu Santo sostenías a los grandes hombres que vivieron en las Sagradas Escrituras.
Pero, ¿somos nosotros menos que ellos? En realidad somos igual que ellos pero con cierta ventaja. Tenemos tu revelación completa en Jesucristo, en la Palabra de Dios que es la Biblia. Tenemos cierta ventaja pero tenemos desventajas. El pecado y sus ramas ha arropado nuestra sociedad donde ahora es más fácil pecar, a la distancia de un botón.
Señor Todopoderoso, ten misericordia de nosotros o perecemos. Guárdanos de la vulnerabilidad de tus victorias sosteniéndonos por medio de Tu Espíritu Santo porque nosotros solos no podemos. Llénanos cada día más de ti y que podamos mortificar cada día más el pecado con tu gracia y con Tu Espíritu, desde ahora y hasta el día en que vayamos a Tu Presencia para verte en santidad cara a cara por medio del sacrificio perfecto de tu Hijo, Amén.





