Comprometidas con Jesús

Para la joven que no se conforma a este mundo.

cielo1

cmrl

Cuando se acabaron las clases en mayo, lo primero en mi mente era desconectarme de la escuela, los estudios y los maestros. Después comenzaron los planes para los fines de semana, a que hora me voy a acostar, a que “shopping” voy mañana, o que me voy a comprar nuevo. Esto es poco, comparado con un sin número de cosas que me llegó a la mente. Pero me pregunto, ¿me desconecté de Jesucristo, de su Palabra, de congregarme, de orar? Muchas veces sí. Pero hubo muchos momentos en mí vida que Dios me detuvo y me mostró: “¿que pasó contigo?” Lo sentí. Fue un verano de muchas sorpresas y descanso. Pero la mejor parte era con Dios.

Se acabó el verano, las vacaciones, ir a la playa, amanecerme y levantarme tarde. Ya comenzaron las clases. Me pongo a pensar en que cambio de “look” quiero. Pienso en lo nuevo que me compré. Pienso si voy a conocer nuevas personas. Es emocionante el primer día y pienso “Ya quiero que llegue”. Pero después de una o dos semanas…”hay…ya quiero que se acaben las clases”. ¿Te ha pasado? A mi me paso muchas veces. Cuando analizo todo esto, me lleva a que es sólo la emoción del momento y me doy cuenta de que todo eso es material y pasajero. Es un momento simplemente emocional. Ahora me vuelvo a conectar para aprender, conocer, estudiar, prácticar y aplicar. Aunque no lo creas, aprender es “cool”. Y mucho mejor si va acompañado del mejor maestro que nos enseña la verdad; Jesucristo, el Maestro de maestros. No digo que aprender materias es perder el tiempo, pero debemos entender que Dios es primero que todo. Si no está él primero en todo, nada es posible.

Aprendemos de ciencias, historia, y de muchas materias. Pero hay algo mucho más importante que eso; Aprender de la Palabra de Dios. Ésto me lo quiero aplicar. No quiero afanarme con lo material. Porque mira, no hay nada terrenal que sea eterno. Ah, pero lo que aprendemos de Cristo, permanece para siempre. Yo quiero que mi maestro sea Jesucristo. La respuesta a todo; la verdad. El camino a la verdad y la vida, Jesucristo.

Señor, perdoname en lo que te he fallado y te pido con todo mi corazón que me ayudes a conectarme a tí. Ayudame a enfocarme en lo que permanece, en lo que nada ni nadie me puede quitar. Tus enseñanzas, tú amor, tú Palabra. Sé que te he fallado, que me he desconectado, que he dejado de aprender. Te pido que me ayudes en esta nueva etapa de mí vida pero que siempre se haga tu voluntad en mí. Gracias por tú Palabra. En el nombre de Jesús, Amén.

Catherine Marie   Reflexión August 2008

luna

cmrl

Me pregunto a mi misma…y mi relación con Dios, ¿cómo está?

Tomando esta evaluación con honestidad, me doy cuenta que mi relación con Dios aveces se enfría. Hablando conmigo misma digo “Yo sé que todos los días…”

  • …me encomiendo a Dios para que sea él guiando mi pasos, decisiones y actos.
    • Primero, una persona orgullosa es aquella que no deja que Dios diriga sus pasos, decisiones y actos. Dejando el orgullo y humillandome le pido a Dios que sea mi guía.
  • …saco un tiempo de devocional.
    • Luego, pienso en las veces que saco tiempo para hacer cosas que no tienen importancia y que pueden esperar. Cuando veo la necesidad que tengo de comer a diario, me doy cuenta lo mucho que significa la necesidad de alimentarme espiritualmente.
  • …tomo tiempo para orar y agradecer todo a Jesús.
    • Cuán fácil es llamar a las personas y hablarles de cualquier cosa sabiendo que nos pueden fallar. De igual manera puedo hablar con Dios de cualquier cosa a través de la oración, y más él que nos ama y es fiel a nosotros.
  • …hago lectura, estudio y entendimiento de la Palabra de Dios; la Biblia.
    • Aveces leo artículos por el internet, y pierdo el tiempo buscando información que muchas veces es falsa. Pero que importante es sentarme a leer y buscar más sobre esa carta de amor que Dios nos dejó; la Biblia. Esa que tiene la verdad y no cambia.
  • …pienso en cuán malo para mí es el pecado y me alejo.
    • Hay cosas que hago, que digo, que pienso, que veo y que escucho, que me llevan al pecado. Pero si pienso en lo que Dios aborrece, me detengo y me alejo antes de pecar.

Quiero tener una relación más estrecha y fuerte con Dios pero si me importa más el pecado, mi relación con Dios se congela.

Catherine Marie   Quiz July 2008

mano

Por cmrl

Padre es el sexo masculino que es parte del desarrollo de los niños. Ser padre es cosa de hombres. Un hombre que cada día lucha por el bienestar de su familia. Te doy las gracias, Señor, por tan preciado regalo que me has dado, el regalo de tener conmigo a mi padre. Mi padre es diferente a otros, porque lo escogistes para mí. Gracias Señor.

Me comprometo contigo, Jesús, a respetarlo, obedecerlo, comprenderlo y aprender de él.
Quiero ser motivo de orgullo para mi padre. Señor, has sido misericordioso al permitirme compartir con mi padre. Le permites estar en este mundo para cuidarme, protegerme, amarme, bendecirme, enseñarme, corregirme. Gracias Señor por la bendición que me has dado de tenerlo. Me comprometo a cuidar de él como tú lo haces conmigo, no con la misma perfección que tú me cuidas, pero sí quiero aprender de tí. Dame la fortaleza, dame la sabiduría, dame la paciencia y el amor. Bendecida soy por el padre que tengo. No mas grande que tú, no mas fuerte, no tiene comparación contigo Señor Jesús. Pero tienes un plan perfecto para él en mi vida.

Señor, te doy las gracias por ese padre con manos de firmeza y ternura, el cual me has permitido compartir hasta hoy. Dios de amor y de inmensa misericordia, ayudame a cumplir mi compromiso contigo, porque dependo de tí. No puedo sola, no puedo con mis propias fuerzas. Gracias por esas manos de ternura que pusistes en mi camino. Gracias te doy por el hombre que utilizastes en tu plan perfecto para cuidarme en este mundo. Mi padre conoce de tí, y se ha alejado. Pero te pido en mis oraciones Señor, que cuides de él; conforme a tu voluntad. En el nombre de tu hijo Jesús, te pido lo cuides y lo lleves a tus brazos de nuevo. Amén.

Catherine Marie   Oración June 2008

cielo

Por cmrl

Amado Padre, Padre de amor, Padre de poder, Padre de misericordia. Qué grande me queda que me llames tu hija. No merezco nada y todo me lo das. Quiero servirte, quiero adorarte, quiero agradarte, quiero amarte más. Te Amo Dios. Gracias por tu perdón, gracias por tu misericordia. Gracias por tus bendiciones. No hay mayor Padre que tú. Gracias por el padre terrenal que me prestastes para que cumpliera tú próposito. Perdoname Señor, perdoname. Gracias porque me has cuidado, me has protegido, me has enseñado a crecer. Todo como parte del Plan perfecto que tienes, Dios, para mí, desde antes de la fundación del mundo. Señor mío, ayudáme a entender tu Palabra. Llévame por tu camino Señor Jesús. Tengo tanto que agradecer por ser llamada tu hija. Tan pocas palabras demuestran lo mucho que te amo, lo mucho que te agradezco, lo mucho que quiero hacer para tí. Quiero ser tu sierva, aunque no lo merezca. No soy digna de ser llamada Hija de Dios; ¡Gracias Papá! Y que la gloria sea para tí, Señor Jesús.

Catherine Marie   Oración June 2008

Perfecto

Amor

Digno

Redentor

Eterno

Catherine Marie   Acróstico June 2008

pared

La mentira: ¿Inocente o culpable?
Por: cmrl
¿Qué tan inocente puede ser una mentira? Muchas veces veía la mentira como una opción, o como una salida. Pensaba que no lo van a saber, que vale la pena arriesgarse, que eso no es malo y hasta pensaba lo mucho que me convenía. Mentía por miedo, mentía por diversión, pero muchas veces mentía por conveniencia. Cuando pensaba que una mentira no le haría daño a nadie, me mentía a mí misma. Ahora miro atrás y me doy cuenta de a quién le mentí. Puedo pintar la mentira bonita para que nadie lo descubra, pero le mentía a quién todo lo sabe, a quién todo lo ve; le mentí a Dios y me arrepiento por eso.

Mentir es pecado, por mas bueno que se vea, por mas conveniente o por mas pequeña que sea la mentira. No importa la razón, siempre la mentira hace daño. Una mentira nos lleva a otra, y a otra, y así sucesivamente, hasta que uno mismo se cree la mentira y no encuentra como salir de ella. Buscando, encontré que Jesús dijo que “todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”. (Juan 8.24) Preguntate, si quieres ser esclava del pecado. Mentir es pecado y no quiero ser su esclava. Debemos saber que la mentira es pecado, por muy inocente que parezca, por buenas intenciones que tenga, por pocas consecuencias que tenga o por muy divertida que sea. Una vez leí en un libro que “Un peligro es un riesgo que no vale la pena correr; Un pecado es un peligro que nunca lleva al éxito.” Me detengo y pienso lo peligroso que es el pecado; lo peligroso que es mentir.

Recuerdo que mentía mucho para poder obtener lo que quería. Mentía para que mis padres me dejaran salir de casa aunque no fuera para donde les decía. Tal vez el mismo día no se daban cuenta, o al día siguiente. Pero sabes, llegaba el momento en que la verdad salía a la luz y no me iba nada bien. Las consecuencias del pecado son graves, y una consecuencia de la mentira es la desconfianza. Me falta mucho para recuperar o restaurar la confianza que mis padres me tenían antes de mentirles. Que gran daño les hice. No todo lo que el ser humano quiere, lo puede o debe tener. También mentí mucho por diversión. Pensarás, Wao, ¿como que por diversión? Aveces mentía para saber la reacción de las personas. Lo veía divertido. Todo el mundo reacciona diferente, pero al final de la diversión, venía la incomodidad, la frustración y hasta el desánimo. ¿Te ha pasado algo así? Que mal me sentía cada vez que mentía. Sabes que por mas divertido que parezca, la mentira nos engaña el corazón. Recuerdo que Jesús dijo que “No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre”. (Mateo 15.11) Oh, recuerdo muy bien cuando mentí por miedo. ¿Miedo a que? Miedo a que me regañaran, miedo a que me rechazaran, miedo a que no entenderían. Ese miedo que tenía era por el hombre. Pero ahora sé que “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. (Salmos 118:6) La mayor razón para mis mentiras era por conveniencia, la mayor parte de las veces. ¿Por qué? Para conseguir lo que quería, veía la mentira como la mejor opción. Pensaba que no me convenía decir la verdad porque me negarían lo que quería y porque no valía la pena. Pero, la Palabra de Dios dice en Proverbios 14:12 que “hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”. La mentira parece buena, pero su camino te lleva a un precipicio; es dulce, pero amargo el resultado.

La mentira también le hace daño a la familia, a las amistades, a la pareja. En Efesios 4.25 nos dice que “…desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.” Al principio no entendía que a los que le mentía, eran parte de mí. Que malo es cuando te mienten y descubres la verdad. Lo mismo sienten a los que le miento, lo mismo sintieron a los que le mentí. No quiero mentir…

Ahora puedo entender que debo practicar la verdad; si ando en la mentira, estoy en tinieblas. ¿Quieres tú andar en la luz? Yo quiero andar en la luz. (1 Juan 1.6-7) Entiendo que la Palabra dice que “nada hay oculto que no haya de saberse”. (Mateo 10.26-28). Amiga lectora, una mentira puede parecer inocente, pero somos culpables cuando decidimos mentir. Cuando vemos el sacrificio de Jesucristo en la cruz, se nos quitan las ganas de mentir. Vemos a Cristo libertandonos del pecado para que el pecado no se enseñoree de nosotros y nos da la fuerza para no mentir. Yo sé que en Cristo ya no soy esclava del pecado, soy sierva de Cristo por amor. Mi boca ya no es esclava de la mentira, ahora está al servicio de la verdad; Jesús.

Padre, perdóname. Dios, Tu misericordia es grande, majestuoso Tú poder. Dios perdóname cuando he mentido, cuando miento. Necesito de tí para ser pura. Sé que perdonas mis pecados. Ayúdame a decir la verdad, ayúdame a andar en la luz. Ayúdame a ser luz en medio de la oscuridad, ayúdame a brillar entre los demás. En el nombre de tu hijo Jesús, Amén.

Your email:  
Subscribe Unsubscribe  

Catherine Marie   Reflexión June 2008

perla-de-amor.JPG

Foto tomada por cmrl.

Madre: Perla de Amor
Por Catherine M. Rivas López

Salmos 143.10
“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”.

Una perla es un objeto precioso, pero no tiene comparación con una madre. Una madre es una joya preciosa con la que Dios nos permitió compartir hasta su muerte.

Me comprometo contigo, Jesús, a respetarla, obedecerla, aunque muchas veces no entiendo sus decisiones o sus mandatos. La Palabra de Dios nos dice que no desprecie la dirección de la madre. Muchas veces quiero seguir mi propio camino sin tomar en cuenta los consejos de mi madre. No avergonzaré a mi madre. Quiero ser motivo de orgullo para ella. Así como tú trataste con tanto amor a tu madre, así quiero tratar a la mía. Tú, Señor, has sido misericordioso al permitirme compartir con mi madre. Esa perla existe en mi vida con un propósito. Para cuidarme, protegerme, amarme, bendecirme, enseñarme, corregirme. Gracias Señor por la bendición que me has dado de tenerla.

Aunque amo a mi madre, no la amaré más de lo que te amo, Dios mío. La Palabra lo indica en Mateo 10.37. Señor, enseñame a amarte más cada día. Enseñame de tu amor, para yo poder dar amor, y apreciar el amor que recibo. Soy una hija y sé que en el tiempo tuyo y de acuerdo a tu voluntad algún día seré madre. Cuando sea madre, cuando madure, entenderé la lucha que día a día una madre tiene por sus hijos. Señor, te pido me ayudes a cuidar de mi madre, amarla y comprenderla. Una mujer sabía edifica su casa. Quiero ser una joven sabía para poder edificar mi casa en Cristo. Proverbios 14.1. Quiero ser una hija, joven, novia, mujer, esposa, madre virtuosa. Tú Palabra me enseña en Proverbios 31.10-31 el Elogio de la mujer virtuosa. ¿Seré esa mujer algún día? Yo quiero serlo. Ayúdame Padre de amor, a ser esa mujer.

Cuando era pequeña, mi madre me cuidó, me alimentó, me vistió y me protegió. Sé que cuando ella llegue a su edad de oro, le daré el mismo trato que merece un bebé. “No despreciaré a mi madre, menos aún cuando sea anciana”. Pro 23:22. Me comprometo a cuidarla con el mismo amor que ella me cuidó y me cuida.

Señor, te doy las gracias por tan hermosa perla, por la perla de amor con la cuál me has permitido compartir hasta hoy. Dios de amor y de inmensa misericordia, ayudame a cumplir mi compromiso contigo, porque dependo de tí. No puedo sola, no puedo con mis propias fuerzas. Gracias por mi madre, por esa perla que pusistes en mi camino. Gracias te doy por la perla que utilizastes en tu plan perfecto para traerme a este mundo. En el nombre de tu hijo Jesús, te pido la cuides y la lleves a tus brazos. Amén.

Catherine Marie   Reflexión, Oración May 2008

Rosa

Foto tomada por cmrl. Palmas del Mar, Humacao, PR

Tentaciones: ¿Y nosotras qué?
-Mateo 4:1-11-
Por Catherine M. Rivas López

“Alaba, oh alma mía, a Jehová.”
(Salmos 146:1)

Somos princesas de Jehová, y es cuando más la tentación nos lleva al desierto. Somos jóvenes, cristianas y hemos sido y seremos tentadas. En la escuela, en el trabajo, en la iglesia, y en el hogar son los lugares mas comunes. La tentación nos golpea cuando estamos con nuestra pareja, con nuestros amigos, y cuando estamos solas. Ésta viene por vista, por oído o por tacto. La tentación no es pecado, pecado es acceder a ella.

En la escuela, por ejemplo, la tentación esta según la exigencia del mundo. Ser alagadas por como vestimos, que usamos y como nos comportamos. Eso nos hace caer en la tentación de complacer al mundo. Pero, STOP / PARE. No podemos complacer al mundo o a nosotras mismas, debemos complacer a Dios. En el trabajo, seremos tentadas a ser mejor que nuestros compañeros, al ser aceptadas o admiradas por nuestro jefe. Pero detente, debes hacer las cosas para Cristo. Nos debemos a Dios, no a los demás. También seremos tentadas en la iglesia por ejemplo cuando queremos glorificarnos por el servicio que ofrecemos. Recuerda que debemos servir al Señor en todo momento y en todo lugar. La gloria es para Dios. Cuando estamos en nuestros hogares, en nuestros cuartos, la tentación está más fuerte. Debemos tener cuidado con las canciones que escuchamos, los programas de televisión o películas que vemos, cuando navegamos por el internet, y hasta lo que leemos. Si buscamos la palabra lascivia en la Biblia, habla de que es parte contaminante del hombre. Todo lo que sale del corazón del hombre, lo contamina. (Marcos 7:20-23). Las tentaciones son fuertes. Debemos orar y buscar ayuda. Las personas dispuestas a ayudarte son las líderes que aman la Palabra de Dios. La solución: Jesucristo.

Ahora que ya conocemos los lugares donde podemos ser tentadas, nos preguntamos, ¿somos tentadas cuando estamos con alguien o solas? Cuando estamos con nuestra pareja, estamos tentadas al momento de las caricias, los besos prolongados, la vestimenta seductora, o estar solos en un lugar. A la carne le gusta el pecado. Confía en un líder que ame la Palabra de Dios de tu mismo sexo; puedes rendir cuentas y pedir consejos. Cuando estamos con nuestras amistades, nos gusta compartir y hacer muchas cosas, pero cuidado con las nuevas experiencias, la moda o la competencia. No todo lo que dice ser bueno, lo es. Cuando estamos solas, es cuando más nos ataca satanás. Por ejemplo, cuando navegamos por el internet buscando información, conseguimos páginas con enlaces a pornografía o fotografías en desnudo o en posiciones deshonestas. Una posible solución es compartir el momento de la búsqueda con un adulto cristiano. Estamos expuestas a canciones con líricas obscenas o bailes sensuales. Estos detalles son promociones del mundo actual. La solución: Jesucristo.

Pero Dios se compadece de nosotras. Su misericordia es mejor que la vida. Jesucristo, El Verbo hecho carne, (Juan 1:1-18), pasó por las mismas tentaciones que pasamos nosotras; fue tentado por el diablo. (Mateo 4.1) Confío en el poder de nuestro Señor que nos socorre cuando somos tentadas (Hebreos 2.18). Si Jesús fue tentado por el diablo, ¿y nosotras qué?. Dios sabe por lo que pasamos, sabe lo que sentimos y nos conoce. Recuerda que la tentación NO viene de Dios (Santiago 1.13-14), pero la permite con un próposito. Satánas no puede hacer nada que Dios no se lo permita (Job 1). El diablo nos ofrece poder, riquezas, satisfacción e inagotables falsedades, así también tentó a Jesús (Mateo 4.9).

El Señor nos va a ayudar. Confío en Dios. Confiemos en Él. (Salmos 27.9, 146:5) Oremos para no seguir la tentación que nos lleva a pecar. Debo también recordar que no debemos tentar a nuestro Señor. La Palabra nos dice “No tentarás al Señor tu Dios” (Mateo 4.7, Deuteronomio 6:13) A veces queremos que Dios nos complazca con nuestros deseos y muchas veces queremos ver el poder de Dios según nuestra voluntad. Pero y ¿que pasa con los deseos de Dios? Cuando nosotros nos enfocamos en lo que Dios desea en vez de lo que nosotros deseamos, nos damos cuenta que Jesucristo vale más que cualquier otra cosa en la vida.

Su Palabra nos dice que a su imagen fuimos creadas. (Génesis 1.26-27) Con nosotras está uno que conoce nuestras necesidades, nuestras luchas y debilidades, las tentaciones por medio del pecado. Dios es quién “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4.15)

Le serviré sólo a Él. Anímate a servirle a nuestro Señor Jesús. Debemos servirle sólo a Él. (Mateo 4:10) (Josué 22:5) (Deuteronomio 6.13) Recordemos que “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1.12)

Me entregó a ti, Señor. Entregarle nuestras debilidades y fortalezas a Dios, es ser humildes de corazón.

La solución es Jesucristo. Piensa en todo lo que Jesucristo ha hecho por ti y por mi, y pregúntate a ti misma, ¿realmente quiero pecar?, ¿qué quiere Jesús? o ¿qué Él haría en mi lugar?

Recuerda la Palabra de Dios: escrito está.

Me arrepiento y pido perdón cuando cometo pecados, cuando cometo errores. Dios perdóname. Te entrego mis luchas, mis debilidades, ayúdame, en el nombre de Jesús. Amén.

Catherine Marie   Escrito May 2008

r56.JPG

Foto tomada por cmrl. Jayuya, PR

Por: Catherine M. Rivas López
ROCA Y FORTALEZA

Roca: es una piedra sólida y dura. Mi roca, es Dios.

Refugio
Obra
Camino
Abrigo

El rey David dijo: “Jehová es mi roca…”; yo siento y escribo: Dios es mi roca firme, sólida, inquebrantable. Confiaré en el Señor. Eres “mi Dios y la roca de mi salvación“.

Fortaleza: fuerza, vigor. Mi fortaleza, es Dios.

El rey David dijo: “Jehová…mi fortaleza…” Padre mío, yo siento igual. Eres mi fortaleza, mi fuerza. Gracias Señor por tu misericordia, eres “Fortaleza mía“; “Jehová el Señor es mi fortaleza…”

Dios es nuestra ROCA por medio de Jesucristo. Ya que hay muchos que creen en Dios pero no creen en Jesucristo y pues sin Jesucristo no hay salvación y mucho menos fortaleza. Cristo es nuestra verdadera fortaleza.

Colaboración: Josué David Zapata Vázquez

(Versos: Salmos 91:1, 2 Samuel 22:2, Salmos 89:26, Salmos 144:2, Habacuc 3:19)

Catherine Marie   Reflexión April 2008

flores.JPG

Foto tomada por cmrl. Ponce, PR

Es un deber; somos cristianas
Por: Catherine Marie Rivas López

Salomón, Hijo de David, escribió en Proverbios 25:21-22 “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, Y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza; Y Jehová te lo pagará.”

Pablo citó el mismo pasaje en Romanos 12:20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.”

Nos alimentamos con la Palabra del Todopoderoso y a través de ella…sabios consejos encubren nuestra mente. No sigamos el pie de aquel que con motivo obligatorio, busca beneficio ciego por la obra; “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8-9.

Jesús nos dice en Lucas 6:27 “. . . Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;…” , ¿por qué pues no miramos con los ojos mas nos ciega el menosprecio? La vergüenza nos hace mirar hacia el suelo. Que la verguenza no sea una razón para cambiar la dirección de nuestra vista. No nos avergonzemos de hacer el bien a nuestros enemigos.

En Lucas 6:36 “…Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso…”. No debemos responder igual al que nos aborrece, pues Pablo nos dice en Romanos 12:21 “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” Dios es misericordioso y nosotras como sus hijas, también debemos ser misericordiosas como también nuestro Padre Celestial es misericordioso.

Catherine Marie   Escrito March 2008

« Previous Entries